Sofi ya tiene el 818 servido cuando Mateo descubre que la charola del hielo está vacía. La tienda de la esquina ya cerró, tocarle a la vecina es un riesgo y el hielo del fondo del congelador sabe a pescado, así que a Sofi no le queda más que probarlo sin cubo. La mesa es a las ocho y media y ya hay quien llegó.
Escúchala mientras terminas de arreglarte, o mientras revuelves el vaso que ya no tiene hielo.